Una de las pruebas clínicas más importantes para evaluar el funcionamiento de los pulmones, es la espirometría. En realidad, lo que hacer es medir la cantidad de aire que entra y sale de los pulmones. La prueba de la espirometría consiste en soplar a través de una boquilla conectada a un equipo (espirómetro). Este aparato médico mide la cantidad de aire, así como la fuerza y velocidad en que sale de los pulmones.  

Los pacientes solo deben sentarse y respirar a través de un dispositivo que registra el aire al ser inhalado o exhalado, así como también su velocidad. Si bien, es una prueba que no necesita que el paciente llegue en ayunas, es indispensable que no haya fumado ni tomado bebidas alcohólicas o con cafeína, 12 horas antes de la cita.

La espirometría se utiliza regularmente para diagnosticar afecciones como:

  • Asma
  • Fibrosis pulmonar intersticial
  • EPOC
  • Afecciones pulmonares crónicas