El corazón o músculo cardiaco puede tener diversas anomalías graves a lo largo de la vida de una persona. Si bien es cierto que algunas corresponden a condiciones congénitas o lesiones por enfermedades, lo mejor es la prevención y acudir periódicamente con un médico cardiólogo a realizar chequeos rutinarios.

La arritmia cardiaca ocurre cuando los pequeños impulsos eléctricos que hacen funcionar el corazón, no funcionan de manera correcta. Como alteración del ritmo cardiaco, produce latidos anormales, irregulares, a veces muy lentos o a veces muy rápidos.

El ritmo cardiaco está dividido en dos partes: diástole (el corazón llena de sangre sus cavidades) y sístole (el músculo cardiaco se contrae y sale la sangre al torrente circulatorio). Esto mantienen estable el flujo de la sangre y la presión arterial. Como es un proceso regular y rítmico, funciona por medio de un sistema eléctrico (conducción y excitación), y al ser alterado este, se producen los trastornos arrítmicos. Pueden ser de dos tipos: bradiarritmias (lentas) y taquiarritmias (rápidas).

Los síntomas de las arritmias cardiacas pueden ser dolor en el pecho, mareos, desmayos, palpitaciones, sudoración, etc.